Cada día espero en la clase la llegada de mis alumnos; noto enseguida quién trae una poesía escrita porque me busca con una sonrisa y me dice:"mira, mira lo que he hecho". Hay quien no dice nada, la deja en mi mesa y me sigue con la mirada hasta que se asegura que la he visto... Lo hacen porque se sienten motivados, no son deberes, no es obligatorio traer varias poesías cada día inventadas o copiadas. Este acto, escribir por placer, es el objetivo de la lengua; comunicar, leer a mis compañeros las palabras que invento y recibir enhorabuenas por ello, es el premio obtenido.
¿Es lenguaje poético cada historia que escriben? Es el lenguaje cotidiano que utilizan y poco a poco iremos jugando para darle ritmo, musicalidad, rima, imaginación... El deseo de intentar escribir les va a llevar a esforzarse, a ampliar vocabulario, a mejorar la ortografía, caligrafía, a buscar la magia de las palabras... Confío en que sea imparable esta alegría por crear; estoy muy orgullosa de mis alumnos.
Éstas son las poesías que han traído desde el miércoles.